No hay nada peor que dormir en una almohada que huele a sudor, y más todavía si es sudor de otra persona. Con lo fácil que es mantenerlas impecables.
Durante el verano, sudamos mucho más sobre todo si hacemos siesta con los calores del sur. Cuando viene la familia a pasar unos días en casa, no es nada sorprendente poner almohadas de un dormitorio en otro, y a veces no son del todo apetecibles.
Si son sintéticos, lo más fácil es pasarlos a la lavadora: un dosis de vinagre en el agua con jabón y la almohada saldrá desinfectada y limpia. Si a caso estuviera muy sucia, o muy amarillenta… añadir al jabón y el vinagre 2 cucharas de bicarbonato. Saldrán blancas y como nuevas.
Si son almohadas de pluma o de relleno de lana, de algodón, mejor lavarlas a mano. Dejarlas una noche en una barreño grande (o en la bañera) con poco jabón y mucho bicarbonato. A la mañana siguiente, enjuagarlas y dejarlas a secar en pleno sol. (el sol también blanquea muy bien la ropa)
No hace falta comprar almohadas cada 6 meses con lo fácil que es mantenerlas siempre limpias. En invierno, es importante también lavarlas para evitar los ácaros que se reproducen mucho con el calor de la calefacción.
