LLegó la primavera y ni una casa escapará al típico retoque de pintura, por dentro, por fuera o en los muebles de terraza. Cada año hacemos lo mismo y cada año compramos pinceles porque hemos dejado secar los de la temporada anterior.
No es que sea un gasto insuperable, pero totalmente inútil, eso si, cuando es tan fácil limpiarlo y recuperarlos como nuevo. Luego, una vez terminada la pintura habrá que guardarlos de manera adecuada para encontrarlos el año que viene en perfecto estado de uso.
En una cacerola, poner a hervir un litro de vinagre blanco de limpieza y verterlos en un bote de cristal alto. Poner los pinceles en el liquido caliente y dejarlos una noche entera.
Por la mañana, limpiarlos bajo el agua con jabón liquido negro (mezcla preparada con aceite de lino) y ya los puedes usar.
Empezar de nuevo una vez terminada la pintura y guardar los pelos de los pinceles en papel de aluminio. Estarán siempre nuevos y es un ahorro al alcance de cualquier manitas.
